La actividad física puede provocar una serie de dolores y lesiones. Algunas lesiones son inmediatas y evidentes: el esguince de tobillo por ejemplo. Pero otras son más incidentes: pueden presentarse disminuidamente, comenzando tal vez como un dolor local ligero, que posteriormente empeora con el tiempo. Cuando bailamos los músculos sufren un estrés intencional y se producen cambios en las fibras musculares. Durante este proceso las lesiones pueden ocurrir de dos maneras: Las lesiones agudas y las lesiones por estrés. Las lesiones agudas pueden ocurrir cuando el cuerpo se ve sometido a una sacudida o golpe que produce un dolor y una hinchazón de inmediato. Pero también las lesiones agudas pueden ocurrir cuando su músculo se sobrecarga repentinamente con mayor fuerza que lo que puede soportar. Al grupo de las lesiones agudas pertenecen los esguinces, desgarros, torceduras, etc. Los que practican una actividad física diaria de manera regular (como puede ser bailar Tango) son más propensos a las lesiones por estrés que a las lesiones agudas. Estas lesiones suelen producir dolor después de la actividad física. Un único periodo de ejercicio muy intenso puede dañar pequeñas zonas de tejido, produciendo una degeneración de las fibras musculares o del tejido conjuntivo de tendones y ligamentos. Estas zonas pequeñas son más sensibles al estrés. Los daños producidos por este proceso de desgaste pueden no tener una causa evidente y en general se manifiestan como una inflamación de los tejidos estresados. La primera vez que se produce una lesión por estrés se suele tratar con reposo. Pero si se hace caso omiso de ellas, las lesiones por estrés pueden aumentar de magnitud y conducir a afecciones más serias. Durante un ejercicio el cuerpo envía una corriente constante de información al cerebro en forma de dolor, punzadas y molestias diversas. Solamente pasar por alto estas informaciones y verlas como algo normal de nuestra actividad o una adaptación normal del movimiento. Los cuatro síntomas siguientes pueden indicar una lesión y debemos interrumpir inmediatamente esta actividad · Cualquier dolor en los huesos o las articulaciones · Dolor muscular severo o por espasmos. · Una rigidez articular severa, o una movilidad restringida como cualquier incapacidad de flexionar o estirar. · Sensaciones alteradas, hormigueo, entumecimiento en manos y pies. Si se experimenta cualquiera de estos síntomas
debemos interrumpir la actividad y si estos fueran severos o empeoran, hay que
consultar un médico especialista. No enmascarar esto síntomas con analgésicos,
pues pueden provocar lesiones serias. Tenemos que evitar estresar el tejido con esfuerzo mayor de su capacidad. Cada oportunidad que le dediquemos al baile debe estar precedida por un correcto calentamiento de nuestro cuerpo. Desgarro de la curva: Desgarro de las fibras musculares o los tendones relacionados con los músculos de las curvas, que se recorren la cara posterior del músculo. Rodilla: Dolor intenso alrededor o detrás de la rótula. Dolor en la espinilla: Provocado por una inflamación o por pequeños desgarros en los músculos de la cara anterior de la parte inferior de las piernas. Fractura en la fatiga: Fractura microscópica de la cara exterior de un hueso, que se producen por las tensiones repetidas. Esguince de tobillo: desgarro o estiramiento de los ligamentos, provocados generalmente por una torcedura del pie. Tendinitis en el tendón de aquiles: Inflamación del tendón de aquiles, situado encima del talón. Dolor en el talón: Dolor en la planta del pie provocado muchas veces por un calzado mal adaptado o rígido. Tecleo la rodilla gira para el lado contrario. Una lesión por estrés puede desarrollarse a partir
de un ligero problema biomecánico, como un movimiento inapropiado de la rótula,
o un desequilibrio de la postura normalmente inaceptable. Las lesiones por estrés no sólo ocurren en los tejidos blandos, sino también en los huesos . Una fractura de fatiga es una pequeña fisura en el hueso. Esta lesión suele aparecer en los huesos que soporten peso de la parte inferior de la pierna y del pie. Como la tibia y los huesos metatarsianos. Dos aspectos de la danza que se hacen especialmente notorios. Debemos conocer como se mueve nuestro cuerpo para que nuestros movimientos sean más fluidos, precisos y seguros. Todos los movimientos humanos requieren una secuencia coordinada de contracciones musculares, cambios en varias posiciones de las articulaciones y una variación en las tensiones aplicada a los tendones o ligamentos. Ser conocedor de las características del movimiento es el primer paso hacia la mejora de la agilidad. Usted se mueve cuando sus nervios ordenan hacer que los músculos se contraigan; estos impulsos pueden hacer que los músculos tiren de los huesos, a los que están inserto mediante los tendones y provoquen el movimiento alrededor de la articulación. Aunque muchos movimientos son el resultado de un esfuerzo conciente, los detalles de ese movimiento están determinados por la actividad inconsciente de nervios y músculos, por ejemplo usted decide levantar el brazo conscientemente, pero la mayor parte de la pauta de contracción y relajación muscular que produce el movimiento está dirigido por impulsos nerviosos que viajan desde los nervios periféricos a la columna vertebral y luego retornan a los músculos, así como por los impulsos cerebrales que no participan en su conciencia. Es decir, si usted tiene que pensar sobre la actividad de todos sus músculos, cada movimiento requeriría tanto pensamiento y control conciente que no tendría tiempo para pensar en ninguna otra cosa. El airoso tiene la clave en la eficiencia. El movimiento eficiente es aquel que se realiza sin desperdiciar esfuerzo en contracciones y tensiones musculares innecesarias. Por tal motivo cuando aprendemos los primeros pasos solemos actuar con movimientos torpes; por que estamos intentando controlar demasiado nuestros movimientos, o lo hacemos de manera incorrecta, contrayendo tantos músculos que imposibilitan una actuación airosa. Cuando sus músculos trabajan al unísono para realizar acciones de manera armoniosa, su movimiento está coordinado. La fluida interrelación entre los músculos y los nervios en el resultado de la práctica. La mayoría de las personas están de acuerdo en que los movimientos ágiles son acciones que están bien coordinadas. Son eficaces, rápidas, precisas y reflejan seguridad en si mismo. Pero la agilidad puede ser un corredor ágil y al mismo tiempo torpe en acciones que requieren saltar. Ser ágil reduce el esfuerzo necesario para realizar movimientos. El exceso de contracción de los músculos dificulta la agilidad y derrocha energía. La agilidad mejora los cambios de dirección, cuando usted es más ágil, mejoran su ritmo y orientación; y el ahorro de energía que usted no desperdicia las utiliza en los técnicos que requiere el movimiento, su estado mental es más relajado, sus músculos, tendones y otras partes del cuerpo sufren menos la tensión de los músculos que se contraen sin necesidad y entorpecen el movimiento. Esto significa aumentar su sensibilidad corporal, adquiriendo conocimientos sobre como se mueve y reacciona. Cuanto más familiarizado esté con sus capacidades fisiológicas, mejor capacitado estará para perfeccionar su agilidad y coordinación. La práctica. La más rápida y, de hecho, la única manera de mejorar su agilidad es practicar los movimientos que desea perfeccionar y hacer ejercicios afines que hagan trabajar repetitivamente a los músculos implicados. Tener un conocimiento previo de los músculos y huesos que se necesitan para un movimiento concreto sería de ayuda. Los ejercicios gimnásticos que le enseñan como estirarse y entenderse en todas las direcciones le hacen más fácil la realización de movimientos rápidos, ya que los músculos flexibles ofrecen menos resistencia a su movimiento. Se refiere a la propia capacidad de juzgar con precisión como se posiciona o se mueve el cuerpo de uno. Sus propioceptores, que son receptores especiales de sus músculos, articulaciones, ligamentos, tendones y oído interno, supervisan la tensión de sus músculos y las posiciones relativas de sus miembros, cabeza y torso. La clave tanto para el movimiento como para la estabilidad se encuentra en saber dónde se encuentra su centro de gravedad. Técnicamente, este es el punto alrededor del cual se distribuye uniformemente su peso corporal, su punto de equilibrio... En una esfera, el centro de gravedad está localizado en el centro geométrico. En un objeto en forma irregular, como el cuerpo humano, el centro de gravedad está cambiando continuamente a medida que el cuerpo adopta diferentes posturas. Cuando usted permanece de pie, su centro de gravedad está localizado, en un punto ligeramente por encima de la mitad de su altura medida desde el suelo. En los hombres se sitúa 1 ó 2 % por encima del de las mujeres, ya que estas suelen tener pelvis más pesadas y la parte superior del cuerpo más pequeña que los hombros. Cuando se mueve su centro de gravedad se desplaza, por ejemplo: si usted permanece de pie y eleva los brazos por encima de la cabeza, su centro de gravedad sube de 5 a 7 centímetros. En
ocasiones su centro de gravedad se puede situar fuera de su cuerpo, por ejemplo:
cuando usted se hace un ovillo en forma de “U” (posición pica en gimnasia) su
centro se desplaza a un punto fuera y frente a la zona de su cintura. Sus propioceptores lo capacitan para mantener su sentido de equilibrio. Un buen sentido del equilibrio es importante para cualquier movimiento que necesite rapidez y precisión. Mantener el equilibro mientras baila sin necesidad de pensar conscientemente en hacerlo lo capacita para revisar su técnica o concentrarse en otras funciones. Como usted mueve constantemente sus piernas, torso, etc... cambia la distribución de su peso corporal, es por ello que su centro de gravedad no es un punto fijo, cambia dependiendo de su postura y posición. La localización de su centro de gravedad afecta a su estabilidad y equilibrio. Usted no puede ser estable a menos que su centro de gravedad se coloque directamente sobre las partes del cuerpo que le sustentan. (en nuestro caso los pies) Cuanto más alto esté su centro de gravedad, menos estable será y más probabilidades tendrá de caer. Por el contrario cuando más bajo esté este centro, tanto más fácil resultará mantener el equilibrio. Los movimientos a los que no estamos familiarizados están bajo un mayor control consciente que los que conocemos bien. Por ejemplo, cuando usted aprende por primera vez a realizar un movimiento, usted dirige ese movimiento conscientemente en respuesta a retro-inducción de sus sentidos. Como no está seguro de si mismo, tiene que observar su cuerpo constantemente, comprobando la posición de sus fuerzas, piernas y torso, para ver si está haciendo todo de forma correcta. Así como cuando usted aprende una secuencia compleja de movimientos de baile algunos estudios indican que las acciones más sensibles pasan a realizarse automáticamente mientras que los movimientos más difíciles todavía requieren una atención conciente. Depende de la facilidad con que usted puede aislar los componentes del movimiento. Diferentes estudios muestran que la mejor manera de aprender a realizar un movimiento de baile en el que intervengan pasos relativamente independientes unos de otros es dividir los movimientos que componen y practicar esos movimientos hasta que usted pueda realizar cada uno de ellos correctamente. En otras palabras, cuando practique secuencias de bailes, debe usted separarla en segmentos que serán fáciles de practicar, pero no fraccione en partes demasiado pequeñas que luego resulten difíciles de relacionar con la secuencia completa. Usted va a poder retener en mente como en caja el movimiento que está practicando en la mayor estructura de la secuencia. Los movimientos de baile fomentan la fuerza y flexibilidad y cuando se realizan intensivamente durante periodos de tiempo prolongado, también mejoran su resistencia aeróbica. Mejora la salud porque exigen mover y mantener el cuerpo en varias posiciones que inciten a sus músculos a estirarse o a realizar movimientos que no efectúa durante el día cotidianamente. Su cuerpo siempre está sujeto a fuerzas que pueden hacer que cambie de posición o que permanezca estable, que acelere o desacelere. En la vida diaria es normal que no sea consciente de las fuerzas que efectúen sobre usted, pero en cuanto empieza a practicar movimientos con los que no está familiarizado, estas fuerzas empiezan a notarse. La fuerza más constante es la gravedad, que ejerce una fuerza que lo mantiene sobre el planeta. En el punto en que su puerto está contacto con el suelo, entran en juego tras dos fuerzas: la fricción y la reacción normal. La fricción es la resistencia que un objeto en movimiento encuentra cuando entra en contacto con la superficie de otro objeto. La reacción normal es el término de la teoría de Newton “para cada acción, hay una reacción igual y opuesta”. Esto significa que el suelo que pisamos empuja hacia arriba en el mismo grado que usted está empujando hacia abajo. Finalmente el movimiento se retarda por la resistencia al avance, una función de la aceleración a través del flujo de aire, que se opone a su impacto. Al analizar las fuerzas, los maestros preparados pueden a usted ayudarlos a depurar su técnica para mejorar su baile. Todo el mundo tiene por lo menos algo de agilidad natural que se puede desarrollar, y no hay nadie que sea tan descoordinado que no se pueda beneficiar con un programa de ejercitaciones. Desde luego, es cierto que algunas personas tienen un potencial superior de agilidad, de la misma manera que otras nacen con potencial para ser artistas. La cuestión es que las personas con talento innato para la pintura deben aprender técnicas de pintura y las que han nacido un potencial para la agilidad deben igualmente practicar los movimientos requeridos. Hacer lentos pero constantes movimientos de estiramiento lo ayudará a mantenerse flexible y vital para la buena técnica y libertad de sus articulaciones. Interrelacionarse con una pareja añade otra dimensión a su adquisición de agilidad, haciéndole consiente de cómo mueve su cuerpo en relación con el de otra persona. Como muy bien sabe cualquier bailarín sincronizar el movimiento de uno con los pasos y movimientos de un acompañante es más difícil de lo que parece. La actividad del baile tiende a acentuar las diferencias entre los cuerpos, de manera que los integrantes de la pareja tienen que adaptar sus movimientos para compensar esas diferencias y lo deben hacer sin estar desequilibrados o forzados, pues mantener las poses es de vital importancia. Los movimientos con otra persona requieren cooperación y sensibilidad a las formas en que sus personales aptitudes y características físicas se combinan con las de su pareja. Él o ella puede no solamente ser diferente en altura o tamaño, sino más fuerte o más flexible en características del cuerpo y más débil y menos plegable en otras . Uno de los miembros de la pareja tal vez no puedo mantener el equilibrio con tanta facilidad como el otro. Cada una de estas diferencias influirá en su actuación. Todos los bailarines serios hacen de la elegancia su primera consideración. Por el contrario están los que se preocupan nada más por el movimiento exclusivamente, el movimiento agradable y flexible y el conocimiento del propio cuerpo son de importancia secundaria. La cuestión que cuando usted pasa por alto la elegancia al hacer sus movimientos inevitablemente está usted desarrollando un estilo particular, este estilo puede ser desgarbado e ineficaz ya que está dictado por hábitos inconscientes. Adquirir elegancia y precisión en sus movimientos lo dotará de un estilo prolijo y lo ayudará a hacer mejor uso de su energía minimizando el esfuerzo inútil, como por ejemplo que sus músculos trabajen unos contra otros. El aumento gradual de familiaridad con los ejercicios será el resultado de la capacidad de su cuerpo para incorporar los movimientos aprendidos a su sistema de control muscular inconsciente. De la misma manera que aprende a mantener el equilibrio en una bicicleta, a medida que practique, aprenderá lo que es necesario para hacer los movimientos adecuados y reconocen como se siente su cuerpo a medida que se hace. El sentido de la vista y el tacto nos dice donde está el cuerpo en relación con el suelo en cada etapa de un movimiento. La propiocepción actúa a través de los receptores sensoriales de los músculos, articulaciones y tendones para evaluar la fuerza, velocidad en interrelación entre los miembros cuando nos movemos. Al nacer los movimientos esta relación nervio muscular se combina con los sentidos de equilibrio y dirección como si el cuerpo llevase incorporado un giroscopio que le ayudará a mantener un conocimiento general de la posición que tiene. Gracias Romina Verón y Carlos Sosto por permitirnos publicar esta nota. http://www.nuestromundotango.com.ar - 28/08/08
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